EXCURSIÓN A LA SIERRA MARTÉS Durante toda la semana el tiempo estuvo lluvioso y el domingo amaneció lloviendo. Con este panorama parecía que íbamos a ser los incondicionales (todo lo más cinco), pero al final fue llegando gente y llegamos a ser quince, entre mayores y niños.
Llegamos al “Pozico Valentín” sobre las diez, almorzamos y comenzamos a caminar. Como siempre que llueve, el monte estaba precioso.

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El río Magro bajaba algo crecido y muy turbio, lo cual no fue problema para que Marcial recuperase el aparato de los dientes de su sobrino que este había perdido al jugar con el agua, No fue esta la única pérdida, Isabel también vio como el río arrastraba su bastón, Marcial se aprestó a recuperarlo, pero Clemete esta vez fue más rápido.
Sería la una cuando decidimos regresar hacia el campamento de Tabarla para juntarnos con los vecinos que esperábamos que vendrían a comer ya que esta excursión buscaba esa convivencia entre los que caminan y a los que no les va tanto el caminar. Al final no vino nadie, el tiempo y el fútbol parece que jugaron en contra de esta actividad de “convivencia”. No pasa nada, se volverá a intentar.
El cielo estuvo amenazador todo el día, pero se comportó y no nos llovió.